EL MIEDO

Por: Mariela Ferraro

El ser humano nace con un sistema emocional, producto de la evolución que sirve para la adaptación al medio ambiente; las emociones son procesos psicológicos básicos, que constituyen herramientas necesarias para desenvolverse y subsistir. Se muestran de tres maneras:

1) A través del cuerpo.

2) Mediante acciones realizadas.

3) Por las formas en que se experimentan.

La expresión y experiencia de la emoción es individual, dependerá de la personalidad, del entorno cultural e inclusive del género.

Las emociones ayudan a un mejor desenvolvimiento en el medio ambiente, pues a) coordinan las respuestas anímica, fisiológica y conductual, b) informan a los demás cómo se siente el individuo y c) sirven de motivación para realizar acciones de protección; pero también pueden manifestarse de manera perjudicial, causando malestar o sufrimiento.

En los tiempos agitados que se viven en nuestro país, una de las emociones que aflora con mayor frecuencia es el miedo. Esta es la emoción más primitiva de todas y está asociada a la supervivencia.

Generalmente se produce la emoción del miedo, cuando existe un estímulo o un evento, bien sea en el exterior o en el propio pensamiento del individuo, que funciona como una especie de sensor que le avisa de un riesgo para su integridad física, psicológica o social haciéndolo sentir amenazado de perder algo importante.

En relación con las formas en que se manifiesta el miedo, se tiene en lo corporal, el aumento de la frecuencia cardíaca, el incremento de la sudoración, el aumento de la tensión muscular o el temblor.

Las acciones que se realizan a causa del miedo, pueden dividirse en dos categorías básicas: escape o enfrentamiento de la situación, dependiendo de los recursos que la persona crea tener en ese momento.

La forma en que el individuo vive el miedo, está determinada por la importancia que tiene para él tiene lo que está amenazado, bien sea la vida, el patrimonio o sus relaciones con los demás.

A pesar de que el miedo es en principio una herramienta para el mejor desenvolvimiento en el ambiente, se convierte en un problema cuando es excesivo o irracional, pasando a ser un factor limitante en la vida.

Un ejemplo es la ansiedad, que es un miedo aprendido e implica la tensión experimentada por la anticipación de un peligro que se desconoce; el motivo de la ansiedad es indefinido, es algo vago, una incertidumbre que se asocia a una situación. A diferencia del miedo, no hay conducta de escape o evitación de la situación sino un bloqueo, una parálisis, por lo que no se busca la solución ya que no se conoce exactamente el motivo o el origen; se produce una tendencia a la preocupación por el futuro con expectativas pesimistas y negativas. La persona puede sentirse fatigada, impaciente, tensa y sufrir de insomnio. El experimentar un miedo irracional puede tener que ver con un sentimiento de incapacidad para afrontar la situación, con una falta de confianza en sí mismo.

¿Cómo afrontar el miedo?

En primer lugar se requiere identificar la causa; no es útil evadir el miedo, pues a la larga el malestar se incrementa pudiendo cronificarse.

Se requiere pasar de la parálisis a la acción. La mejor manera de vencer el miedo a hacer algo es precisamente haciéndolo.

En tercer término es necesario aumentar la confianza en uno mismo para enfrentar la situación de que se trate y eso se logra conociendo las propias limitaciones y los recursos con que se cuenta.

Una herramienta adicional es el ejercicio físico que nos hacen segregar sustancias que actúan como estimulantes, produciendo sensación de bienestar y tranquilidad. Muchos dicen que algunas de las mejores ideas se les han ocurrido al terminar de ejercitarse vigorosamente.

También es importante equilibrar la vida y dedicar tiempo y energía a fomentar el crecimiento en todas las áreas posibles, pues el miedo aumenta si la vida depende de un área solamente. Es beneficioso cultivar la relación de pareja, estimular el área laboral y el crecimiento personal a través del estudio, dedicarle tiempo a los amigos, a la familia, disfrutar del tiempo libre con una actividad que produzca alegría y placer; también la participación en la comunidad repercutirá un sentimiento de ser útil, contribuyendo a mejorar las condiciones en las que se vive y por supuesto, apartar un tiempo a solas para la reflexión y el autoconocimiento.

Es importante tener en cuenta que lo que no se conoce es lo que suele causa más temor, por eso la búsqueda del conocimiento es una buena forma de afrontar el miedo.

marielita

Mariela Ferraro

Psicólogo -Abogado
mferraro@cantv.net

 

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