COMPROMISO SOCIAL Y POLÍTICO PARA LA TRANSFORMACIÓN DE LA SOCIEDAD

COMPROMISO SOCIAL Y POLÍTICO PARA LA TRANSFORMACIÓN DE LA SOCIEDAD

Ponente: Dra. María Teresa Urreiztieta V.

“La democracia que no tiene valores, deviene en dictadura” Juan Pablo II 

“La iglesia no puede ser sorda ni muda ante el clamor de millones que gritan liberación, oprimidos de mil esclavitudes” Mons. Arnulfo Romero 

“Actúa en favor de la justicia, no sigan pasivos por temor a los riesgos…  de lo contrario, serán también responsables” Mons. Arnulfo Romero

RESUMEN DE LA PONENCIA

LOS SIGNOS DE LOS TIEMPOS: Las duras y trágicas realidades que estamos viviendo están exigiendo que los laicos asumamos responsabilidades inéditas, que nos comprometamos a fondo para transformar el mundo en el que vivimos, en este caso, para transformar a Venezuela en un país pleno de dignidad, justicia, libertad y paz.

 

CRISIS, CAMBIO, TRANSICIÓN Y CAMINO. Acontecimientos y procesos que marcan estos tiempos. Crisis y cambio social: Toda crisis significa cambio, no hay crisis sin cambio. Es decir, estamos cambiando, estamos transitando hacia otra etapa social y política, estamos en transición. Una transición compleja, dura, difícil, incierta que no se sabe aún a dónde va. Esta crisis generalizada está tocando y alterando muchas dimensiones de nuestra vida cotidiana, es una profunda crisis que está decantando en una crisis de los DDHH, de la democracia, de la convivencia, una crisis histórica que nos interpela a todos los venezolanos, en especial a los cristianos por los profundos procesos de injusticia, pobreza, opresión que estamos sufriendo. Por lo tanto, el llamado es a hacernos cargo y ponernos en marcha, sabiendo que vamos como aquellos discípulos camino a Emaús: Desconcertados, adoloridos, abrumados, atemorizados pero acompañados por Jesús.

 “SEÑOR QUE VEA” (Lc 18, 35-43). APRENDER A LEER LOS SIGNOS DE LOS TIEMPOS Y EL PLAN DE DIOS: Descubrir la obra de Dios, su presencia y acción en medio de la dolorosa situación en la que vive nuestro país y se desenvuelven nuestras vidas.

 Preguntas clave para la reflexión y el intercambio:

 ¿Qué sentido tiene lo que estamos viviendo?

¿Cómo nos está interpelando Dios, cómo nos llama y a qué nos llama en medio de esta profunda crisis histórica?

¿Qué signos de Dios veo en estos tiempos?

CONTEXTO: “SON TIEMPOS RECIOS” (Sta. Teresa). Estos contextos nos exigen una espiritualidad situada en el conocimiento y vivencia profunda de los contextos venezolanos actuales para poder reflexionar, discernir e incidir con acierto. Reflexionar sus orígenes, causas, responsabilidades y posibilidades de cambio y transformación; discernir qué es lo que está en crisis y cómo actuar, incidir, hacernos cargo, en medio de estos escenarios a la luz de los valores y nuevos desafíos cristianos.

El daño más grande: *En lo social: Daño a la convivencia. Empobrecimiento y desamparo de la familia venezolana. Crisis del vínculo social. Violencia. División, confrontación entre hermanos. Polarización. *En lo político: La liquidación de la política. Actualmente gobernados bajo estado de excepción, con el orden constitucional suspendido y las instituciones secuestradas en manos del gobierno y su proyecto: Sin elecciones, sin derechos políticos. Erosión sistemática del Estado de Derecho. *En lo moral: Crisis ética y sus barbaries cotidianas.

“Uno de los pecados más grandes es éste: el sistema actual de nuestra patria ha logrado el enfrentamiento de los hombres” Mons. Arnulfo Romero  

División, polarización, discriminación, enfrentamientos…esto no es cristiano ni forma parte del plan de Dios. Está significando entonces un proceso de regresión, no solo en la calidad democrática de nuestras instituciones, en la convivencia, sino también una regresión moral y espiritual, lo que constituye un desafío ético y espiritual para el laico, para toda la Iglesia.

ESTÁ CLARO QUE LAS IDEOLOGÍAS SON UNA FORMA DE CEGUERA: Muchas veces nos inducen, nos imponen ser fieles a la idea política por encima de nuestros valores, a ser incondicionales con los líderes o ídolos de turno, a obedecer sin críticas al partido que apoyamos o pertenecemos, dejando de un lado la fe que profesamos. Tienes que sospechar de la “política” que haces cuando la ideología que apoyas te pide que excluyas, discrimines, ataques, persigas, apartes, descalifiques, dividas, amenaces, elimines a los otros que piensan distinto a ti, que no pertenecen a tu mismo partido o que critican -con razón o sin ella- este estado de cosas y a sus responsables.

“El que no quiera salir de su situación de oprimido creyendo que esa es la voluntad de Dios, está ofendiendo a Dios” Mons. Arnulfo Romero.      

 Preguntas clave para la reflexión y el intercambio:

¿A qué compromiso espiritual, moral y cívico nos convoca la iglesia en esta hora crucial?

 ¿Cuál será el plan de Dios en medio de nosotros?

¿Cómo ir contracorriente a la polarización, al autoritarismo, a la violencia, a la barbarie cotidiana? ¿Desde qué tipo de valores y relaciones? ¿Cuáles son nuestros desafíos actuales?

 “Nuestra fe es desafiada a vislumbrar el vino en el que puede convertirse el agua, y a descubrir el trigo que crece en medio de la cizaña”  Papa Francisco 

 COMPROMISO SOCIAL Y POLÍTICO DEL LAICO: 

“Decidí ponerme al lado de mi pueblo tan oprimido y despreciado”…   “Entre todos haremos mucho”  Mons. Arnulfo Romero. 

Entre todos… 

Compromiso social y político:

Polémicas en el debate público y reflexión:   ¿De qué lado estamos? ¿Al lado de quiénes estamos? ¿A quién seguimos y cómo? ¿Debe la iglesia meterse en política? Distinciones. Iglesia, fe y política.

 EL PAPEL QUE NOS TOCA: ¿A QUÉ ESTAMOS LLAMADOS?  

¿Somos actores o espectadores resignados de la realidad?

Ante la oscuridad que avanza, ante el socavamiento de las libertades, ante el despojo de los derechos más fundamentales: Es la hora de la Iglesia, es la hora del ciudadano, del laico y su compromiso con la construcción de un país más justo, verdaderamente democrático. En esta hora crucial tenemos los laicos una misión evangélica qué cumplir: Ser actores que hacen la diferencia. Actores contracorriente. Toda la Iglesia -que somos todos-, debe levantar la voz y actuar con decisión, coraje y audacia para que la situación venezolana cambie a favor de una vida plena para todos los venezolanos.

Compromiso político: Algunos ejemplos: Organizarse en torno al bien común y cooperar con la construcción de un proyecto inclusivo, alternativo, participativo, plural, democrático. Despolarizar, democratizar los ambientes en los que incidimos; fundar o participar en nuevos partidos o movimientos políticos a nivel local, regional o nacional; participar en actividades de formación histórica y política; participar en los medios de comunicación social y redes sociales; hacer crítica política constructiva, formar opinión; liderar o animar procesos dinamizadores del cambio y la transformación social y política, resistir y contestar al autoritarismo donde quiera que se manifieste; denunciar y luchar contra las injusticias, contribuir con la restitución del juego político en todos los ambientes en donde actuamos.

Compromiso social: Algunos ejemplos: Ser testigos, acompañantes y defensores del pueblo sufriente: Participar en actividades solidarias, “ir a las periferias”; animar y promover liderazgos emergentes en las comunidades, fortalecer las organizaciones de DDHH, participar activamente en las organizaciones educativas; proteger y fortalecer a la familia, promover espacios de encuentro y diálogo para la convivencia y la reparación social. Colaborar y liderar procesos de reconstrucción del tejido social. Promover escuelas de formación social y política para actores sociales. Cuidar la esperanza, cuidar la libertad.

La invitación de Jesús:

Sal de la tierra

Luz del mundo: Encender la noche, brillar en la oscuridad, que seamos lámparas que iluminen el camino a seguir.

Fermento de la masa

Grano de mostaza

Lámpara sobre la mesa

¿CÓMO SE TRADUCE ESTO EN LA VENEZUELA DE HOY? Algunos ejemplos.

“Que el Señor nos libre de esa terrible trampa de ser cristianos sin esperanza” 

Papa Francisco

Sembradores de esperanza y luz del mundo: Ir contracorriente a la desesperanza y el fatalismo. Despertar las consciencias problematizando, desmontando los discursos que interpretan la realidad que vivimos como “normal”, irreversible, inamovible, invencible, resistiendo al “eso es lo que hay”; al “no pasa nada” (¡pasa de todo!), luchando por la paz en contra de la violencia vista como natural y justificable, lo cual incentiva el acostumbramiento, la resignación, la pasividad, la derrota y el entreguismo.

Aparecerse en escena: Irrumpir, tomar la palabra, incidir: crear posibilidades de actuación social y política, innovar, liderar, animar, alumbrar, conducir procesos novedosos para que la mayoría silenciosa del laicado, de los venezolanos alce su voz frente a la opresión y la confiscación de las libertades, resistan y contesten al autoritarismo y sean capaces de construir un país para todos los venezolanos, sin exclusiones de ningún tipo.

“Hacernos cargo de la realidad”: Asumir un papel activo en la transformación de los corazones, en la transformación de la realidad sociopolítica. Con sentido de responsabilidad universal: Buscar la felicidad de todos: Asumir un profundo interés por todos: Noción del Interés propio comprometido.

Denunciando y anunciando (como los profetas): Denunciando todo lo que oprime y abriendo caminos de democracia, de inclusión, de reflexión y encuentro. Creando puentes y ambientes de paz- para la paz. Ensayando ir más allá de la tolerancia: Reconociendo y aceptando las diferencias, con respeto y diálogo constante para humanizarnos entre ellas.

Construir tejido social, sanar las profundas heridas, echar andar procesos de reparación social. Exigir la restitución del Estado de Derecho, del hilo constitucional y la reinstitucionalización del país.

Ser sal de la tierra: Que le demos sabor y sentido a la vida que vivimos, que dinamicemos lo que está paralizado, que cuestionemos lo que está detenido, que creemos vida, y vida en abundancia.

Fermento de la masa: Que nos organizamos y construyamos desde abajo y desde arriba posibilidades de vida plena, nuevas esperanzas y desafíos para tejer un horizonte común.

Papel del laico hoy: (Síntesis y apuesta)

SEMBRADORES de esperanza.

CONSTRUCTORES de puentes, de cultura de paz.

ARTICULADORES de fuerzas sociales y políticas para la justicia, la paz y la democracia.

MEDIADORES–ANIMADORES de procesos de entendimiento, encuentro, diálogo; resolución de conflictos para la convivencia solidaria, fraterna, inclusiva, democrática.

PACIFICADORES: Instrumentos de justicia y paz en todos los ambientes. Conciliadores, reconciliadores. Interpoladores.

REPARADORES de injusticias, de procesos de exclusión social y política. Sanadores de heridas. Instrumentos de paz, justicia, solidaridad y fraternidad.

Y para ir al ritmo de la invitación que nos hiciera San Pablo: “Que todos seamos uno”… el gran desafío ético-político y espiritual que tenemos por delante:

UNIR AL PAÍS,

HUMANIZAR Y CRISTIANIZAR EL MUNDO.

Gracias.

urriztietal
Dra. María Teresa Urreiztieta V. Doctora en Psicología Social y Profesora Titular e Investigadora de la Universidad Simón Bolívar (USB)

 

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